
Si estás evaluando implementar un software ERP para pequeñas empresas, probablemente ya sentiste el límite de las planillas, los sistemas aislados y los procesos manuales. Un buen ERP puede convertirse en la columna vertebral de tu negocio: centraliza la información, ordena la operación y te ayuda a tomar decisiones con datos reales, no con intuición.
En este contenido encontrarás 10 preguntas clave que deberías hacerte antes de contratar un sistema de este tipo. La idea no es solo entender qué es un ERP, sino saber cómo elegir el software de gestión empresarial que mejor se adapte a las necesidades, tamaño y proyección de tu empresa.
A medida que el mercado se expande y surgen nuevos emprendimientos, contar con un software ERP para pequeñas empresas pasa de ser un “plus” a ser una pieza fundamental en la gestión de cualquier negocio.
La razón es simple: este tipo de sistemas permite centralizar toda la información empresarial en un mismo lugar, mantenerla actualizada en tiempo real y distribuirla a las distintas áreas que la necesitan.
Un ERP (Enterprise Resource Planning) o Planificación de Recursos Empresariales es un sistema de software que se utiliza para gestionar actividades administrativas, contables y comerciales diarias como contabilidad, compras, gestión de proyectos, producción y ventas.
Además, un ERP organiza la información del negocio y la almacena en una única base de datos. Gracias a esa centralización, las distintas áreas (contabilidad, finanzas, RRHH, inventario, ventas, etc.) pueden trabajar conectadas, reduciendo errores y evitando la duplicación de datos.
En Chile, un ERP moderno también permite cumplir con la normativa del Servicio de Impuestos Internos (SII), emitir documentos electrónicos y tener control total sobre los movimientos financieros y administrativos.
Para una pequeña empresa, esto se traduce en:
Por todo lo anterior, contar con un software ERP deja de ser un lujo y se convierte en una inversión necesaria para la expansión y sostenibilidad del negocio.
Una de las mayores ventajas de un ERP es la posibilidad de gestionar todas las áreas del negocio desde un solo lugar. En la práctica, el sistema actúa como un software de gestión empresarial que conecta:
Al trabajar con módulos que se comunican entre sí, el ERP reduce el trabajo manual, evita errores de digitación y permite que las distintas áreas operen con la misma información en tiempo real.
Para una PYME, contar con un sistema que automatice estos procesos significa administrar el crecimiento con más orden, control y proyección, basándose en información actualizada y no en estimaciones.
El costo de un software ERP depende de varios factores:
En Chile, los precios de referencia pueden ir desde planes básicos en torno a 12 UF al año, hasta planes más avanzados en el rango de 36 UF anuales, pensados para empresas con más usuarios y procesos contables más complejos.
Existen dos grandes modalidades:

Al calcular la inversión total hay que considerar: implementación y configuración inicial (incluyendo migración de datos), capacitación del equipo, soporte técnico y actualizaciones permanentes.
Por eso, invertir en un ERP debe verse como una decisión estratégica, más que como un simple gasto tecnológico. Un sistema bien implementado te ayuda a: optimizar tiempo, reducir errores contables, integrar áreas críticas del negocio, cumplir con el SII y tener una visión integral de la empresa para decidir mejor.
Por ejemplo, soluciones como Siigo Kame ERP ofrecen planes desde 12 UF + IVA al año para pequeñas empresas, con facturación electrónica integrada, reportes financieros automáticos y almacenamiento 100% en la nube, lo que simplifica el acceso y la operación diaria.
Dos conceptos clave al elegir un software ERP para pequeñas empresas son escalabilidad y personalización.
Gartner define la escalabilidad como la capacidad de un sistema para aumentar o disminuir su rendimiento y coste en respuesta a los cambios en la demanda de procesamiento. En simple: si tu negocio crece, el sistema debería responder sin colapsar ni encarecerse de forma desproporcionada.
En cuanto a la personalización, es importante que el software permita:
Un ejemplo claro: si tu empresa vende a través de un e-commerce, puedes necesitar que el módulo de inventario se sincronice con la tienda online, el market place y tu tienda física, integrando las bodegas. En consecuencia cada vez que haya una venta:
Todo esto, sin intervención manual.
Cuando un sistema combina escalabilidad y personalización, se transforma en un aliado de largo plazo: acompaña el crecimiento del negocio sin reemplazos traumáticos, sin pérdida de datos y sin interrupciones operativas.
Es muy común que una empresa ya use otros programas (facturación, nómina, ventas, e-commerce) antes de implementar un ERP. Por eso, la capacidad de integración es un punto crítico.
Un sistema contable moderno debe ser capaz de conectarse con:
La idea es compartir información en tiempo real y evitar ingresar la misma información más de una vez.
Técnicamente, estas integraciones suelen hacerse mediante API (Application Programming Interface), un conjunto de reglas que permite a distintos programas intercambiar datos automáticamente, estas API pueden estar disponible para que te conectes con apoyo de un desarrollador a cualquier plataforma o pueden ser nativas, desarrolladas por el mismo equipo del sistema, en el caso de Siigo Kame tiene disponible una serie de integraciones nativas, pero también disponibilizamos una API para que te conectes a lo que necesites.
Una integración bien implementada: reduce errores, ahorra tiempo, evita trabajos duplicados y mejora el flujo de trabajo entre áreas.
Antes de contratar, es clave preguntar con qué sistemas se integra el ERP y qué nivel de integración ofrece (básica, avanzada, bidireccional, etc.).
El éxito de un software ERP no depende solo del sistema, sino también del acompañamiento que recibes del proveedor.
Una herramienta potente pero sin soporte ni capacitación termina infrautilizada. Por eso, es importante verificar que el proveedor ofrezca:
Capacitación inicial y continua:
No basta con una sesión al principio. Idealmente, el servicio debe incluir capacitaciones presenciales o virtuales, según la realidad de la empresa, para que los equipos aprendan a usar las funcionalidades clave del software.
Soporte técnico permanente:
Lo ideal es contar con canales de atención claros (chat, correo, teléfono) y tiempos de respuesta razonables. Las pequeñas empresas, sobre todo, necesitan resolver dudas rápido para no frenar la operación.
Material de ayuda y actualizaciones:
Manuales, tutoriales, base de conocimientos, webinars, etc. Esto permite que los equipos vayan profundizando en el uso de la herramienta con el tiempo.
Un buen soporte garantiza que tu empresa aproveche al máximo la inversión y reduzca la curva de aprendizaje. También fortalece la relación con el proveedor y hace que el crecimiento del negocio vaya acompañado y guiado, en vez de sentirse como un proceso solitario.
La seguridad de la información es crítica, especialmente cuando una pequeña empresa concentra gran parte de su operación en una sola plataforma.
Al evaluar un software ERP, es importante que el proveedor pueda explicar con claridad qué medidas de seguridad implementa. Entre las más habituales están:
Cifrado SSL/TLS
Protege la información durante su transmisión entre el servidor y el usuario, evitando que terceros puedan interceptarla.
Autenticación robusta
Puede incluir contraseñas seguras, autenticación en dos pasos o incluso métodos biométricos. El objetivo es evitar accesos no autorizados al sistema.
Copias de seguridad automáticas
Los ERP modernos en la nube suelen realizar respaldos diarios de bases de datos, transacciones, reportes y usuarios, para permitir una recuperación rápida en caso de falla.
Soluciones como Siigo Kame, por ejemplo, complementan estas medidas con certificaciones de seguridad que avalan sus procesos, lo cual es especialmente relevante cuando se trabaja con información financiera y tributaria.
En cualquier caso, elegir un ERP que cuide tus datos es fundamental para proteger la información de la empresa y la confianza de tus clientes y socios comerciales.
Al contratar un ERP, también hay que decidir dónde y cómo se alojará el sistema. Las dos opciones principales son:
Diversas fuentes especializadas, como Technology Magazine, destacan que los ERP en la nube ofrecen ventajas claras en: velocidad de despliegue, flexibilidad, acceso a datos en tiempo real y capacidad de automatizar procesos. Para una pequeña empresa que busca reaccionar rápido en mercados dinámicos, la modalidad cloud suele ser la opción más conveniente.
Si estás recién comenzando, es clave conocer bien las necesidades de tu negocio antes de elegir el tipo de despliegue, para que el sistema potencie el crecimiento y no se convierta en un freno.
La implementación no se limita a “instalar un programa”. Implica: migrar datos, configurar procesos, capacitar al equipo y ajustar el sistema a la realidad del negocio.
El tiempo total depende de:
En general, para PYMES que optan por un ERP en la nube, la implementación puede completarse entre 2 y 8 semanas, lo que suele ser alrededor de un 40% menos de tiempo que un sistema instalado. En cambio, los ERP on-premise pueden tardar 3 a 6 meses, por la complejidad técnica, la infraestructura y los requerimientos internos.
Factores claves a considerar:
En Chile, soluciones como Siigo Kame ofrecen procesos guiados paso a paso, con importación automática de datos contables, configuración de módulos básicos (compras, ventas, inventario, recursos humanos) y capacitación inicial remota, permitiendo que muchas empresas empiecen a operar en menos de un mes.
Adoptar un software ERP para pequeñas empresas es una de las decisiones más relevantes para profesionalizar la gestión y proyectar el crecimiento. No es solo una herramienta tecnológica: es una decisión estratégica. Un buen ERP permite:
Sin embargo, los resultados se ven en etapas, según el nivel de uso e integración del sistema.
De acuerdo con Panorama Consulting Group, el 95% de las empresas que implementan un ERP observa mejoras en eficiencia y reducción de errores dentro de los primeros seis meses. En esta etapa suelen verse:
Con el tiempo, un ERP bien aprovechado puede generar beneficios como:
En resumen, la implementación de un ERP es un paso clave hacia la profesionalización de cualquier empresa, especialmente en el caso de PYMES que buscan crecer con orden y herramientas que las acompañen en el tiempo.
De acuerdo con Harvard Business Review, la integración de un ERP moderno puede reducir costos hasta en un 20% anual y aumentar la productividad al consolidar datos en una sola plataforma digital.
Si estás comenzando este proceso, al momento de evaluar un software ERP es importante:
Para ayudarte en esta decisión, preparamos un checklist visual descargable con las 10 preguntas clave de este artículo.
Este recurso te permitirá comparar distintas soluciones de forma ordenada y evaluar si un sistema —como los ERP en la nube diseñados para PYMES, por ejemplo Siigo Kame— responde realmente a los dolores y objetivos de tu empresa antes de tomar la decisión final.