
La Ley de 40 horas en Chile ya no es una promesa: es una realidad que está transformando cómo las empresas organizan su jornada laboral, gestionan sus equipos y controlan sus costos.
Para muchas PYMES, el desafío no es entender la normativa, sino aplicarla correctamente sin generar multas, sobrecostos o desorden operativo.
En este artículo te explicamos qué cambios están vigentes en 2026, cómo funciona la implementación gradual, qué opciones de flexibilidad tiene la legislación laboral chilena y qué acciones concretas puedes tomar para adaptarte sin afectar tus operaciones.
La Ley N°21.561 establece la reducción progresiva de la jornada laboral ordinaria desde las 45 horas semanales hasta un máximo de 40 horas, según el Ministerio del Trabajo se implementa de forma gradual en un plazo de cinco años.
Su objetivo es mejorar la calidad de vida de los trabajadores, promover la conciliación entre vida laboral y personal, y modernizar la organización del trabajo.
Para muchas empresas, especialmente aquellas con equipos en crecimiento o mayor complejidad operativa, este cambio obliga a ordenar procesos, mejorar la planificación y apoyarse en herramientas que permitan tener control real de la jornada laboral.
Esta Ley busca generar un cambio real en la forma en que se trabaja en Chile. Sus principales objetivos son:
En la práctica, esto también implica que las empresas deben avanzar hacia una gestión más ordenada.
La reducción de la jornada laboral no es inmediata, sino progresiva:
| Año | Jornada Laboral |
|---|---|
| 2024 | 44 horas |
| 2026 | 42 horas |
| 2028 | 40 horas |
En abril de 2026 entra en vigencia la segunda etapa, reduciendo la jornada laboral de 44 a 42 horas semanales, lo que implica ajustes operativos relevantes para las empresas.
La ley tiene aplicación general para trabajadores regidos por el Código del Trabajo. Esto incluye tanto contratos de trabajo nuevos como antiguos.
Sin embargo, existen excepciones relevantes dentro de la legislación laboral, como:
No todos los trabajadores con contrato de trabajo entran en la reducción de jornada laboral. Existen excepciones dentro del Código del Trabajo, entre ellas están:
En particular, el uso del artículo 22 ha sido objeto de mayor fiscalización por parte de la Dirección del Trabajo, lo que obliga a las empresas a aplicarla para evitar sanciones.
Uno de los puntos más relevantes de la Ley de 40 horas es que no establece un único modelo de jornada laboral.
La normativa permite distintas formas de organización, siempre que exista acuerdo entre empleador y trabajador:
No solo reduce la jornada laboral, también abre la puerta a nuevas formas de organizar el trabajo. Para las PYMES, esto es una oportunidad para adaptarse sin frenar su operación:
Es clave ajustar los horarios y dejar estos cambios por escrito en el contrato de trabajo o anexos.
El trabajo remoto sigue estando sujeto a la jornada laboral, por lo que es importante mantener control sobre las horas trabajadas y respetar los límites legales.
Contar con herramientas digitales facilita el control de la jornada laboral y ayuda a cumplir con la normativa sin complicar la gestión diaria.
Además de contar con otras medidas de adaptación:
| Distribuir la jornada en 4 a 6 días |
|---|
| Sistemas de trabajo 4×3 |
| Promedio de horas en ciclos de hasta 4 semanas |
| Ajustes progresivos en la jornada diaria |
Esta flexibilidad permite a las empresas mantener su productividad, siempre que exista una correcta planificación y control de la jornada laboral.
En la práctica, las empresas que se adaptan bien logran mantener sus resultados. El problema aparece cuando no existe control real sobre la jornada laboral o cuando no se ajustan los procesos internos.
Por ejemplo:
Aquí es donde muchas empresas comienzan a notar el impacto en costos, especialmente cuando no tienen claridad sobre las horas realmente trabajadas o el cálculo correcto de liquidación de sueldos.
Uno de los mayores cambios que tiene el artículo 22 está en el valor de la hora trabajada:
Al reducirse la cantidad de horas mensuales, el valor de la hora ordinaria aumenta, y lo mismo ocurre con la hora extra. Esto significa que una mala gestión del tiempo puede generar un aumento directo en los costos laborales.
Por ejemplo, al pasar de una base de cálculo mayor a una menor cantidad de horas mensuales, cada hora extra tiene un mayor impacto en la remuneración del trabajador.
Por eso, es fundamental entender el impacto de la jornada reducida en el cálculo de liquidación de sueldo, especialmente para evitar errores en el pago de horas extra.
En este escenario, contar con un sistema que permita gestionar remuneraciones y controlar la jornada laboral en un solo lugar facilita estos cálculos y reduce errores operativos.
No formalizar correctamente estos ajustes es uno de los errores más comunes y puede generar riesgos legales en caso de fiscalización:
Según el Ministerio del Trabajo, el cumplimiento correcto de la jornada laboral y su registro es clave para evitar sanciones.
Para muchas PYMES y equipos contables, el verdadero desafío está en pasar de una gestión totalmente manual o informal a una más estructurada, donde la información sea clara, trazable y fácil de auditar.
Para lograrlo, es recomendable apoyarse en buenas prácticas administrativas:
Estas acciones te harán cumplir con la ley y también mejorar la organización interna de tu empresa.
Adaptarse a nuevos cambios laborales no siempre es simple. Muchas empresas siguen operando con procesos manuales, poca visibilidad de la jornada laboral y dificultades para controlar correctamente las horas trabajadas.
En 2026, la reducción a 42 horas ya es una realidad, y las empresas que no se adapten correctamente pueden enfrentar problemas operativos y legales.
Más allá del cumplimiento, esta normativa abre una oportunidad: ordenar procesos, mejorar la productividad y tomar decisiones basadas en datos reales.
Para avanzar sin complicaciones, es clave comenzar con ajustes concretos que ayuden a ordenar la gestión diaria:
Estos cambios permiten una mejora progresiva en la forma de gestionar el trabajo y apoyan el crecimiento de la empresa.
A medida que la operación crece, también lo hace la necesidad de tener procesos más ordenados.
En este contexto, apoyarse en herramientas que integren información se vuelve una estrategia clave para avanzar.
Aquí es donde nuestro software ERP de Siigo Kame te permite gestionar remuneraciones, controlar la jornada laboral y centralizar la información, se convierte en un apoyo real para las empresas ya que facilita la toma de decisiones y reduce errores operativos.
Contar con herramientas es importante, pero saber utilizarlas correctamente lo es aún más.
Cuando los equipos entienden cómo gestionar la jornada laboral y utilizar sistemas de apoyo, no solo se evita el error, sino que también se gana tiempo para enfocarse en tareas más estratégicas.
Un sistema bien implementado ordena la información y también libera la carga operativa, permitiendo que áreas como contabilidad y administración puedan enfocarse en el crecimiento del negocio.