
La Ley de 40 horas laborales ya no es un anuncio ni una promesa: es una realidad en plena implementación. A medida que avanza su aplicación gradual, muchas empresas —especialmente PYMES— siguen enfrentando dudas operativas, legales y de gestión respecto a cómo cumplir correctamente la normativa sin afectar la productividad ni exponerse a riesgos laborales.
Seguramente ya has recibido información de cómo funciona la Ley de 40 horas en Chile, pero en este artículo te contamos cuáles son los cambios vigentes a 2026, qué opciones de flexibilidad permite la normativa, cuáles son las excepciones, y cómo las empresas pueden adaptarse de forma ordenada, apoyándose en una buena gestión laboral y en tecnología que facilite el cumplimiento.
La Ley N°21.561, conocida como Ley de 40 horas, modifica el Código del Trabajo y establece la reducción gradual de la jornada laboral semanal desde las 45 horas vigentes históricamente, hasta llegar a un máximo de 40 horas semanales.
El objetivo principal de la ley es mejorar la calidad de vida de los trabajadores, promover la conciliación entre vida laboral y personal, y modernizar la organización del trabajo en Chile, sin que ello implique una disminución de remuneraciones.
Es decir, que la reducción de la jornada no permite rebajar el sueldo. La remuneración pactada debe mantenerse, aun cuando el número de horas trabajadas sea menor.
La reducción de la jornada laboral se realiza de manera progresiva. A 2026, el cronograma oficial es el siguiente:
Este esquema gradual busca que las empresas puedan adaptar sus procesos, turnos y estructuras internas sin generar impactos bruscos en la operación.
La ley tiene aplicación general, por lo que todas las empresas, independientemente de su tamaño, deben cumplirla, salvo las excepciones expresamente establecidas en la normativa. También aplica tanto a contratos antiguos como nuevos, siempre que el trabajador esté afecto a una jornada ordinaria regulada por el Código del Trabajo.
No todos los trabajadores quedan automáticamente afectos a la reducción de jornada. La normativa contempla ciertas excepciones, entre las que destacan:
Es fundamental revisar cada caso de forma individual, ya que una incorrecta aplicación de las excepciones puede derivar en sanciones.
Uno de los aspectos más relevantes de la Ley de 40 horas es que no impone un modelo único de distribución del tiempo de trabajo. La normativa permite diversas alternativas de flexibilidad, siempre que se respeten los límites legales.
Entre las opciones más utilizadas están:
La clave está en que toda flexibilidad debe quedar correctamente pactada y registrada, tanto en los contratos como en los sistemas de control de jornada.
Uno de los principales temores de las empresas frente a la reducción de jornada es la pérdida de productividad. Sin embargo, la experiencia de los primeros años de implementación muestra que el impacto no es necesariamente negativo, siempre que exista una buena planificación.
En la práctica:
La reducción de jornada exige pasar de una lógica de control informal a una gestión basada en datos reales.
Cumplir la normativa no depende solo de ajustar horarios. Requiere trazabilidad, control y evidencia ante fiscalizaciones. En este contexto, la tecnología cumple un rol clave, especialmente a través de:
El uso de un sistema de gestión ERP como Siigo Kame integrado con la asistencia (GeoVictoria) y con módulo de gestión laboral permite centralizar la información y reducir errores operativos, algo especialmente relevante para PYMES con equipos administrativos reducidos, que deben cumplir de igual manera con lo dictado en la ley N°21.561.
Durante la implementación, se repiten ciertos errores que pueden generar problemas legales o administrativos:
Evitar estos errores requiere orden, procesos claros y herramientas adecuadas, apoyarse en la tecnología brindada por softwares de gestión integrados es fundamental, para no equivocarse en el proeces de implementación de la Ley de 40 horas y cumplir con el Código del Trabajo chileno.
Para enfrentar correctamente la etapa vigente de la ley, se recomienda:
Estas acciones no solo permiten cumplir la ley, sino también ordenar la gestión laboral de la empresa.
La Ley de 40 horas ya es una realidad en Chile y, en 2026, la reducción a 42 horas semanales exige que las empresas tengan mayor control y claridad sobre su gestión laboral. Anticiparse a estos cambios permite cumplir la normativa con menos fricción y mayor seguridad operativa.
Más allá del cumplimiento legal, este escenario abre la oportunidad de ordenar procesos, mejorar la organización del trabajo y tomar decisiones basadas en información real. Para PYMES y equipos contables, avanzar hacia una gestión más planificada implica contar con datos confiables sobre jornadas, remuneraciones y asistencia.
En ese camino, apoyarse en herramientas que integren contabilidad, gestión laboral y control de asistencia, como el ERP de Siigo Kame, facilita el cumplimiento normativo y reduce errores, permitiendo enfrentar los cambios laborales con mayor control y visibilidad, sin depender de procesos manuales.